sábado, 26 de septiembre de 2015

La Lluvia (cuento)

Eran mas o menos las dos de la manana, sentado al borde de su cama, Juan Camacho, pensaba en que queria dormir y no podia, la angustia lo afligia, como poder sobrevivir la pobre situacion economica por la cual estaba pasando. Un trabajo de contaduria miserable que escamente le permitia pagar un cuarto destartalado en la azotea de una casa vieja en Brena. Pocas eran las veces que comia tres veces al dia, la mayoria de los dias se las pasaba comiendo cualquier cosita, lo que complementaba con una taza de café y un pan pelado, nisiquiera tenia plata para comprar un poco de margarina. Que decir de sus camisas, un poco mas y ya no tendrian punos ni cuello, de lo gastados que estaban. “La miseria me apachurra”, se dijo asi mismo, “estoy como una rata acorralada” .

La noche era fria, el humedo invierno limeno le congelaba hasta los huesos, “y yo sin poder dormir” se dijo. Se levanto y se a cerco a la ventana para mirar el poste de la esquina mientras se quedaba fascinado por el aura luminosa que causaba el reflejo de la luz a traves de la garua que caia. Le parecio que caian papeles del techo. Penso “pero si yo vivo en el techo, de donde caen esos papeles?”. Se puso sus zapatos y un saco encima de su raida pajama y salio para ver que eran esos papeles que caian del cielo. Al recoger uno se dijo asi mismo “parecen billetes de monopolio” pero al mirarlo bien, era un billete de 5 dolares. “Carajo, dolares, se habran caido de algun avion , quizas un avion del cartel de la droga?”. Regreso a su cuarto y busco apresuradamente una bolsa de plastico, volvio a salir y junto los dolares en la bolsa que lleno a “full” y volvio a buscar otra bolsa, la cual volvio a llenar completamente, asi llego a llenar como seis bolsas de dolares de diferentes denominaciones. Ya no habia mas dolares en el techo y se dijo asi mismo, “seran estos dolares de verdad? Con la suerte que tengo apuesto que son falsos”, sin embargo, dentro de su corazon, tenia la esperanza de que los billetes fueran reales.

Miro hacia la calle y pudo ver desde su azotea un mendigo y un borrachito, que tambien recogian dolares de la calle, recien entonces se dio cuenta que la lluvia de dolares habia cubierto no solo su techo sino tambien toda la calle a manera de una lluvia verde.
Quiso salir a recoger mas dolares de la calle, pero algo generoso dentro de si le ordeno que dejara el resto para los demas pobres seres hambrientos como el, total ya el habia recogido suficiente. “si estos dolares son de verdad, soy rico” se dijo asi mismo. Ese dia Juan no fue a trabajar, mejor dicho NADIE fue a trabajar, con las calles llenas de dolares, no circulaban los carros, tampoco los autobuses, lo unico que a la gente le interesaba era recoger su punado de dolares antes que se acabaran. Lo mismo recogia la viejecita que iba a misa tempranito, o el carnicero que se iba al mercado a vender carne. Eso de que “quien madruga Dios lo ayuda”, salio cierto para esa multitud de personas que se levantan tempranito todos los dias para ir a sus trabajos. Los que se levantaron tarde, se perdieron la oportunidad de recoger alguito.

Henry Mainner, marine de los Estados Unidos, hacia guardia en la Embajada Americana, como todas la noches. Que larga se le hacia la nohe sin un momento para cerrar sus ojos. Se las pasaba mirando monitores de seguridad que cubrian las entradas de la embajada. Se levanto sacudiendo la cabeza como para darse animo y seguir despierto a pesar de que se caia de sueno. Se acerco a la ventana, la madrugada estaba fria y humeda con la garua que no terminaba de caer. Le parecio que acababa de ver caer algo, volvio a mirar y efectivamente algo estaba cayendo del techo “estos malditos terroristas, penso, “se han subido al techo y estan tirando propaganda subversiva. Llamo a sus dos companeros que cuidaban otras secciones de la embajada y los tres subieron. No vieron a nadie, pero si vieron que caian papeles verdes del cielo, se rieron, quizas un poco por la tension nerviosa que sentian, y tambien porque no podian creer lo que estaban viendo. ‘Estos falsificadores estan tirando dolares falsos desde un avion, dijo uno, quizas para desestabilizar el dolar en el mercado mundial, dijo el otro. “La verdad que la falsificacion es bastante buena, yo a simple vista diria que son de verdad” dijo uno. Juntaron en varias cajas los dolares del techo, y se las entregaron al Embajador, luego que lo llamaron urgentemente. Cuando se consultaron a los expertos norteamericanos, los dolares resultaron verdaderos.

Teofila Huamanga, Felipe Tison y Juana Miranda, madrugaron como todos los dias para preparar el desayuno de los ninos, llevarlos al colegio y limpiar la casa respectivamente. Los tres trabajaban para la familia Perez del Monte, en la Urbanizacion Las Casuarinas. El Sr. Perez era una buena persona, pero la Sra. Perez era altanera y malcriada, sus sirvientes le tenian miedo porque ademas de exigente, los humillaba y los trataba de “cholos para arriba y cholos para abajo”. Y que decir de los ninos, eran igualitos a la mama, pobrecitos.
Eran las 5:30 de la manana y ya los tres empleados domestivos salian de sus habitaciones a hacer sus respectivas tareas. Ahi fue que se dieron cuenta que el jardin estaba llenos de papeles. Al recoger uno, Felipe Tizon, el chofer de la casa, les dijo a sus companeras, “miren los papeles que han caido son billetes, les dijo, ensenandoles uno, son dolares”. Seran buenos, se preguntaron, Juana tomo uno entre sus manos y dijo, “yo le he visto los dolares de la Sra. y estos son igualitos” . Asi que trajeron bolsas y entre los tres limpiaron el jardin y lo dejaron limpiecito. Esa misma manana los tres se fueron de la casa de sus patrones cargando sus bolsas de dolares y dejando, en sus cuartos, sus pobres pertenencias, total eran ricos ahora y ya no las necesitaban.

Demas esta decir que ese dia nadie tomo desayuno, los ninos no fueron al colegio, y la Sra. Perez del Monte se lamentaba a gritos lo “desconsiderados” que habian sido sus sirvientes al irse sin avisar. Mientras tanto, el Sr. Perez del Monte revisaba la residencia en busca de alguna pieza de arte o joyeria de su esposa que “esos tres sinverguenzas a lo mejor se hubieran robado”.

El cabo Mamani hacia su guardia marchando frente a la puerta del cuartel, antes era divertido hacer la guardia, ahora no le gustaba, le temia a los terroristas, “esos hijos de putas, matan hasta por gusto, se meten en los pueblos y si la gente no los ayuda los matan como a perros, cuantos paisanos mios han muerto, cuantos policias. Estaba pensando en todo esto cuando se percato que caian papeles en el suelo. Recogio uno y vio que era un billete bien raro, leyo lentamente “The United States of America”, “One Dollar”. Nunca habia visto un dolar, pero si sabia lo que valian, asi que agacho y se recogio todos los dolares que podia meterse en sus bolsillos. Penso, es mejor que llame a mi sargento y le cuente lo que esta pasando. El sargento medio dormido salio a ver que pasaba, “es mejor que llame a mi capitan, pero primero me recojo unos cuantos dolares para mi” penso.

La noticia se rego por todo el cuartel, el que menos salia a recoger unos cuantos dolares. Mientras tanto la noticia se le comunico al Presidente y sus Ministros. El presidente mando juntar todos los dolares que se encontraran en las instalaciones del gobierno. En las bases aereas, recogieron los billetes con “bulldozers” de las pistas de aterrizaje, los cuales se llenaron en sacos de yute. “Si estos billetes son buenos, mando a pagar la deuda externa”, penso el Presidente, que era un hombre honrado, “por primera vez, la cuenta del Peru dejara de estar en rojo” se dijo.

Y asi fue, se pago la deuda externa, en todo el pais se renovaron y se construyeron hospitales, escuelas, universidades. Se construyeron conjuntos habitacionales para que todos los peruanos tuvieran una vivienda decente. El pais entro en una etapa de recuperacion nunca vista, Los pueblos jovenes tuvieron luz electrica, agua potable, parques con jardines y flores donde los ninos jugaban felices. La gente queria invertir su plata y habia trabajos para todos y eran bien remunerados. Todo esto demostro que, un pueblo trabajador bajo un Presidente honrado puede salir adelante y superarse, aun que no tengan la suerte de una lluvia de dolares que nadie supo de donde salio.

Esta fue una nueva epoca para el Peru y sus habitantes, era una prosperidad que habia llegado inusitadamente y la ibamos a aprovechar. Las colas en la Embajada Americana se acabaron, ya nadie queria irse del pais, ahora las colas se hacian en los consulados peruanos de otros paises, porque los de afuera queria venir a trabajar al Peru.

Con la abundancia empezamos a saber quienes eramos y lo que queriamos, sin la angustia de no saber de donde saldria nuestra proxima comida. Muchos de los vecinos dejaron sus trabajos e iniciaron sus propios negocios, esos negocios que solo habian sido un sueno antes, ahora podian ser realidad.

Y no me van a creer, con la lluvia se empezaron a acabar los terroristas, les fue dificil reclutar incautos, y resentidos sociales, a los pocos que quedan, el gobierno los persigue y terminara metiendolos en la carcel. Lo que si se sabe es que los campesinos dejaron de sembrar coca y empezaron a cultivar vegetales, la gente ahora come mejor y paga buenos precios por las verduras que ellos cultivan, asi que los campesinos estan prosperando al mismo ritmo que todo el pais.

Sin deuda externa y con un Presidente honrado, se ha creo una infraestructura industrial y agropecuaria. El gobierno ha cerrado la Amazonia peruana, no mas busqueda de petroleo, no mas tala de arboles, nuestra gran selva siendo nuestro patrimonio nacional fue declarada “Parque Nacional Intocable”. Todo esto demostro que, un pueblo trabajador bajo un Presidente honrado puede salir adelante y superarse, claro que no todos tienen la suerte de una lluvia de dolares que nadie supo de donde salio.

Ha pasado varios anos desde la lluvia, nunca supimos de donde vino, lo que se sabe es que los dolares eran verdaderos y que por mas que el gobierno norteamericano hizo miles de averiguaciones, nunca encontraron que les faltara ni un dolar en sus cofres. Hay un dicho que dice que “Dios es Peruano”, quizas fue EL.

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Nota: Este cuento que deberia llamarse “Sonar no cuesta nada” lo escribi despues que pase unas vacaciones con mi familia en Lima. En esa epoca la devaluacion del sol era tan grande que el gobierno saco un billete de 5,000 soles, habia escasez de arroz, azucar, aceite y carne. Tambien Sendero Luminoso tenia aterrorizados a todos los peruanos, matando periodistas, campesinos, policias y soldados y destruyendo todo lo que les daba la gana. Para mi que vivia en Venezuela, que en esa epoca era modelo de democracia, el “shock” fue enorme. Quien iba a pensar que es ahora mi pobre Venezuela la que sufre un gobierno dictatorial, las devaluaciones, la escasez y la violencia.


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