lunes, 23 de abril de 2018
Sobre-población de hombres
Acabo de leer que existe un grave problema en China y la India por la falta de mujeres. Con una población de 1,400 millones de personas, China tiene 34 millones de hombres más que mujeres. (34 millones es una cifra igual a la población de California ó la de Polonia) Este problema es tan grande debido a la orden que hubo hasta hace dos años, de sólo tener un hijo por familia. Y como en China tener un hijo hombre es imperativo, todos estos años han venido abortando a las niñas ó dejando que las niñas que sobrevivieron, sean adoptadas en el extranjero.
El problema es que ahora se raptan a las jovencitas para casarlas con los hijos hombres, el tráfico de mujeres ha incrementado (como verán, las costumbres arcaicas del país y el gobierno crearon el problema y las mujeres son las que están pagando el pato).
En la India el problema de las mujeres es peor, porque como no las hay, ahora los hombres violan a las chicas en todos lados, hay miles de hombres frustrados sin pareja y, nuevamente, las mujeres pagan el pato.
Cuando el hombre empieza a creerse un dios y cambia lo que Dios ha planeado para nosotros, empezamos a destruirnos. Esta es una muestra.
miércoles, 11 de abril de 2018
Jesucristo de la Misericordia
El domingo pasado celebramos la fiesta del Jesucristo de la Misericordia. Nuestro diácono dio el sermón y nos hizo pensar en la gran Misericordia que tiene nuestro Señor Jesús para con nosotros. Primeramente, nos dijo cuando Jesús resucito, y se les presento a los discipulos, les dijo “la paz sea con ustedes”, ellos, que estaban escondiendose, atemorizados de que también los cuelguen de una cruz como lo hicieron con Jesús, se quedaron maravillados de verlo con vida, recién entonces se acordaron de lo que El les habia dicho que “El reconstruiría el templo en 3 días, recien entendieron que el templo era El.
Y cuando se les presentó, no les recriminó por haberlo abandonado a su suerte, por haberlo dejado morirse sólo. Tampoco le recriminó nada a Pedro quien lo negó tres veces. El los amaba y en lugar de recriminarlos, mediante un soplido, les dió al Espiritu Santo.
En cuanto al Jesucristo de la Miseriordia, cuando Jesús se le presentó a la hermana Faustina en su convento de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia,en Polonia, nos recordó, nuevamente, su gran amor hacia nosotros, encargandonos que seamos misericordiosos, diariamente, con nuestros semejantes, de palabra, acción y mediante nuestras oraciones. Allí, fué que le encargó que hiciera una pintura de su imagen, para recordarnos “las demandas de Mi Misericordia, porque ni aún la más grande fé, no sirve para nada si no practicamos la Misericordia”.
La Novena de lo Divino
En el diario de Santa Faustina, ella escribió que nuestro Señor Jesús queria que celebraramos la Fiesta de la Divina Misericordia, el domingo después del Domingo de Resurección. Santa Faustina indíca en su diario que la novena deberá estar acompañada de la confesión, y la comunión. La Novena lleva pasajes que el Mismo Señor Jesús le dictó. La novena deberá empezarse el Viernes Santo y acabar el sabado anterior a la Fiesta de la Misericordia, a cambio de esta Novena, Jesús nos prometió el perdón de todas nuestras faltas, y asistirnos en nuestro lecho de muerte. ¿Que regalo más importante podriamos pedir?
La Fiesta de Jesucristo de la Misericordia fué instituida por el Santo Papa Juan Pablo Segundo, el 23 de mayo del año 2000.
miércoles, 21 de marzo de 2018
Frankie
Ya les he contado que vivimos en un condominio, las casas estan desparramadas por conjuntos y entre los conjuntos hay jardines, y en ellos siempre veiamos un gatito pelirrojo, de pelo largo, con su cola frondosa. Era un gato bien bonito, pero, probablemente porque su dieta no era la adecuada, su peluche no era brillante. No tenia collar de identidad, por lo que asumimos que no tenia dueño y que era vagabundo. Nos daba risa porque cuando nos saliamos a caminar, el nos seguía y si lo mirabamos, el también nos miraba y nos decia “miau”, lo que demostraba que era un gato bien sociable. Mi hermana y yo siempre hablabamos de el porque era un gato bien simpatico y nos daba pena que no tuviera casa. Asi que un día que siguió a mi hermana, se dejó cargar y mi hermana lo metió en la casa. Le pusimos de nombre “Frankie”.
Frankie se acomodó bien en nuestra casa, no le tenia miedo a nuestros dos perros, los cuales ni le dieron bola, porque yo como yo tenia dos gatitos, ellos ya estaban acostumbrados a ellos. Por otro lado, nuestros perros tampoco le tenian miedo a Frankie, asi que el trato era no darse bola mutuamente. El cariño que le dimos todos, especialmente mi hermana, más la buena comida, pronto le puso a Frankie su pelaje brillante, era tan guapo que deciamos que era el Brad Pit de los gatos. Y también era todo un “conquistador”, nos buscaba para ponerse “romantico” y que le hicieramos cariño, si nos sentabamos a leer, el se sentaba con nosotros, y esperaba que lo acariciaramos. Muchas veces nos visitaba en nuestras habitaciones y se subia a nuestras camas y ronrroneaba cuando le haciamos cariño, era todo un “ladies cat”.
Pero Frankie habia probado la calle y no podia olvidarla, aprendió a escuchar el timbre de nuestra casa, y esa era su “clave” para salirse de la casa tan pronto abriamos la puerta. Al principio saliamos detras de el para traerlo a casa enseguida, pero el se corria de nosotros, como diciendo “dejenme ser libre aunque sea por un ratito”. Y se iba (quizas a visitar a sus amigos los gatos del vecindario, para que lo vean que ahora tenia casa y que era todo un señor gato de familia). Una vez estaba tan desesperado por irse a la calle, que no esperó que abrieramos la puerta, se fué a mi cuarto que tenia el balcón abierto y se tiró del segundo piso al primeroy y se fué. Aveces regresaba después de rato, otras regresaba después de horas. Muchas veces regresaba en la madrugada y empezaba a maullar en la puerta de la casa para que le abrieramos y por supuesto, saliamos corriendo a abrirle la puerta porque estabamos esperandole ansiosamente y preocupadas. Un dia una vecina conocida de mi hermana, al ver que estabamos buscando a Frankie. Le pregunto, tu gato es pelirrojo y bien bonito. Si, dijo mi hermana y ella le contó que Frankie hacia asamblea de gatos en su jardin, asi que cada vez que lo veia, llamaba a mi hermana para decirle que Frankie estaba en su jardin, y nosotras ibamos por el.
En una oportunidad, mi hermana paseando a sus perros, se encontró un gatito chiquitito de apenas unas semanas de nacido. Seguramente el gatito se aventuró y se perdió. Asi que se lo trajo a la casa, mi hermana lo bautizo en el nombre de “Nino”, apenas vio Frankie a Nino, como que se le abrió el instinto paternal, lo cuidaba como si fuera su hijito. Mi hermana le compro comidita y una leche especial para gatitos porque según dicen acá, la leche de vaca les cae mal a los gatitos (pensar que cuando viviamos en Lima, siempre les dabamos leche de vaca a nuestros gatos y ellos felices se tomaban su lechita). Asi que Frankie se convirtió en papá de Nino, ambos dormian juntitos, comian juntitos, era lindo verlos. Pero ser papá, no le quitó a Frankie su ansia de volver a la calle, y se seguía escapando. Una vez, no volvió en varios días, pensabamos que algo le abría pasado y efectivamente, era invierno y las noches pasadas a la interperie, enfermaron a Frankie, mi hermana lo llevó al veterinario que dijo estaba con una infección en las vias respiratorias. Pasó varios días en hospital veterinario, cuando regresó a casa estaba flaco y roñoso. Le dieron un montón de medicinas y hasta unas comidas de lata especiales con vitaminas. Frankie tardó en recuperarse, pero salió airoso y poco a poco volvió a ser el gato romantico de siempre y orgulloso papá de Nino.
Nunca supimos cuantos años tenia Frankie, calculabamos que tenia unos 5 años, quizas tenia muchos más, Frankie empezo a decaer, pensabamos que nuevamente tenia la infección en las vias respiratorias y mi hermana lo llevo al veterinario. Resulta que Frankie tenia un corazón enorme que le estaba fallando, nuevamene termino en el hospital veterinario. De alli todo fué cuesta abajo, estaba tan debil que si veia la puerta abierta, ya nisiquiera pensaba en salirse para la calle. Pobre Frankie, para que no sufriera más tuvimos que llevarlo al veterinario para que le pongan una injección y acabe con sus sufrimientos. Murió en los brazos de mi hermana en su último suspiro, se dió el lujo de estar ronrroneando.
Frankie se acomodó bien en nuestra casa, no le tenia miedo a nuestros dos perros, los cuales ni le dieron bola, porque yo como yo tenia dos gatitos, ellos ya estaban acostumbrados a ellos. Por otro lado, nuestros perros tampoco le tenian miedo a Frankie, asi que el trato era no darse bola mutuamente. El cariño que le dimos todos, especialmente mi hermana, más la buena comida, pronto le puso a Frankie su pelaje brillante, era tan guapo que deciamos que era el Brad Pit de los gatos. Y también era todo un “conquistador”, nos buscaba para ponerse “romantico” y que le hicieramos cariño, si nos sentabamos a leer, el se sentaba con nosotros, y esperaba que lo acariciaramos. Muchas veces nos visitaba en nuestras habitaciones y se subia a nuestras camas y ronrroneaba cuando le haciamos cariño, era todo un “ladies cat”.
Pero Frankie habia probado la calle y no podia olvidarla, aprendió a escuchar el timbre de nuestra casa, y esa era su “clave” para salirse de la casa tan pronto abriamos la puerta. Al principio saliamos detras de el para traerlo a casa enseguida, pero el se corria de nosotros, como diciendo “dejenme ser libre aunque sea por un ratito”. Y se iba (quizas a visitar a sus amigos los gatos del vecindario, para que lo vean que ahora tenia casa y que era todo un señor gato de familia). Una vez estaba tan desesperado por irse a la calle, que no esperó que abrieramos la puerta, se fué a mi cuarto que tenia el balcón abierto y se tiró del segundo piso al primeroy y se fué. Aveces regresaba después de rato, otras regresaba después de horas. Muchas veces regresaba en la madrugada y empezaba a maullar en la puerta de la casa para que le abrieramos y por supuesto, saliamos corriendo a abrirle la puerta porque estabamos esperandole ansiosamente y preocupadas. Un dia una vecina conocida de mi hermana, al ver que estabamos buscando a Frankie. Le pregunto, tu gato es pelirrojo y bien bonito. Si, dijo mi hermana y ella le contó que Frankie hacia asamblea de gatos en su jardin, asi que cada vez que lo veia, llamaba a mi hermana para decirle que Frankie estaba en su jardin, y nosotras ibamos por el.
En una oportunidad, mi hermana paseando a sus perros, se encontró un gatito chiquitito de apenas unas semanas de nacido. Seguramente el gatito se aventuró y se perdió. Asi que se lo trajo a la casa, mi hermana lo bautizo en el nombre de “Nino”, apenas vio Frankie a Nino, como que se le abrió el instinto paternal, lo cuidaba como si fuera su hijito. Mi hermana le compro comidita y una leche especial para gatitos porque según dicen acá, la leche de vaca les cae mal a los gatitos (pensar que cuando viviamos en Lima, siempre les dabamos leche de vaca a nuestros gatos y ellos felices se tomaban su lechita). Asi que Frankie se convirtió en papá de Nino, ambos dormian juntitos, comian juntitos, era lindo verlos. Pero ser papá, no le quitó a Frankie su ansia de volver a la calle, y se seguía escapando. Una vez, no volvió en varios días, pensabamos que algo le abría pasado y efectivamente, era invierno y las noches pasadas a la interperie, enfermaron a Frankie, mi hermana lo llevó al veterinario que dijo estaba con una infección en las vias respiratorias. Pasó varios días en hospital veterinario, cuando regresó a casa estaba flaco y roñoso. Le dieron un montón de medicinas y hasta unas comidas de lata especiales con vitaminas. Frankie tardó en recuperarse, pero salió airoso y poco a poco volvió a ser el gato romantico de siempre y orgulloso papá de Nino.
Nunca supimos cuantos años tenia Frankie, calculabamos que tenia unos 5 años, quizas tenia muchos más, Frankie empezo a decaer, pensabamos que nuevamente tenia la infección en las vias respiratorias y mi hermana lo llevo al veterinario. Resulta que Frankie tenia un corazón enorme que le estaba fallando, nuevamene termino en el hospital veterinario. De alli todo fué cuesta abajo, estaba tan debil que si veia la puerta abierta, ya nisiquiera pensaba en salirse para la calle. Pobre Frankie, para que no sufriera más tuvimos que llevarlo al veterinario para que le pongan una injección y acabe con sus sufrimientos. Murió en los brazos de mi hermana en su último suspiro, se dió el lujo de estar ronrroneando.
miércoles, 14 de marzo de 2018
Todas las casas donde he vivido
Hace 31 años que compramos esta casa, que esta en un condominio, los habitantes de este condominio eran los dueños originales, que compraron estas casas en 1965, cuando estas casas se vendian por alrededor de $40,000.00 (que en ese entonces era fortuna). Como eran los dueños originales, por supuesto ya eran viejos. Cuando nos mudamos, los viejos nos miraban como diciendo “¿quienes son ustedes, que han venido a vivir a nuestro condominio?”. En el medio del condominio, los viejos tenian un “putting green” es decir un espacio bien grande con pasto, donde practicaban su juego de golf. Habian muy pocos niños, mi hija de 9 años era una de ellas, a veces se juntaba con las otras dos ó tres niñas que vivian acá, se iban al espacio con pasto y jugaban a las casitas, se llevaban sus muñecas y entonces una Sra. que vivia al frente del espacio verde, las botaba, muchas veces les decia malas palabras, y las chiquitas salian despaboridas, asustadas. Un día se llevaron a la Sra. a una casa de salud mental porque, probablemente, tenia demencia. Su casa la arreglaron y la vendieron a una familia japonesa, que posteriormente tuvo una bebita, que ahora es una joven muy linda y educada. Una vez la junta directiva nos citó a los padres de las 3 niñas porque alguno de los viejos (que debo decir ya estaban super viejos como para jugar golf), y nos pidieron que nuestras hijas no se acercaran al “putting green” porque ese era un espacio únicamente para ser usado por los “golfistas”. Entonces yo pregunté, ¿y donde van a ir nuestras hijas a jugar? Uno de los viejos dijo “que vayan al parque” (el parque queda a 2 cuadras de nuestra casa). Asi que tuvimos que pedirles a nuestras chiquitas que se quedaran en nuestra casa o en las casas de las otras dos, de manera de no molestar a los viejos.
Sin embargo, a medida que pasaron los años, los viejos se mudaron a otros lados, vendieron sus casas y vinieron familias jovenes con hijos pequeños que, poco a poco, llenaron el condominio de risas y gritos. Nos tomo como 20 años para dejar de ser “las nuevas” en el condominio. Poco a poco, los antiguos dueños, probablemente, vieron que mi hermana y yo eramos serias y decentes y que nuestras hijas (que admito eran bullangueras, eran tambien buenas chicas). Asi que aparentemente, fuimos, finalmente, admitidas en la comunidad.
Les cuento todo esto, porque hoy me puse a pensar en las casas que he vivido desde que nací, que son un montón, me acuerdo desde que tenia 5 años, viviamos en Jesús María, en una casa nuevecita, alli nació mi hermana Elsa, era una casa bien bonita con un patio de locetas rojas y dos escaleras, una dentro de la casa y la otra escalera subia del patio al segundo piso que también era de locetas rojas que mi mami adornó con macetas de geranios rojos, no lo sabia entonces, pero ahora sé que sé parecia a una escalera de una casa española.
La segunda casa que me acuerdo, era nuestra casa embrujada de Los Platanos, (Chosica) a 39 kilometros de Lima, de verdad penaban en esa casa. Buenos sustos nos hemos llevado en ella. Mi mami llamó el padre de la iglesia y éste nos dijo que quizas era un alma que no habia recibido sepultura cristiana, y le construyeron la casa encima. Esa casa era enorme, todos los domingos venian nuestros familiares, mi padre que era un artista cocinando, nos preparaba unos banquetes. Al fantasma, creo que le gustaba la gente, porque nunca se manifestó mientras nuestra familia venia los domingos. Luego nos fuimos al internado en Texas, y cuando regresamos, mi mamá (cansada del fantasma) habia vendido la casa y comprado otra en Miraflores.
Fijense como es la vida, mi hermano que vivia en San Francisco, un día metió a su esposa é hijos (3, dos chicas y un chico) en un avión y se los llevó al Perú para que conozcan el pais donde el nació. En ese viaje, los llevo hasta Chosica para enseñarles la casa donce crecimos. Cuando llegaron, me contó mi hermano, que la casa estaba igualita como la dejamos, pero al parecer estaba vacia. Toco y toco el timbre hasta que salió el guardian, mi hermano le dijo que habia traido a su familia para que conozcan la casa donde el habia crecido, y el guardian, lo primero que le pregunto es ¿y no le tenian miedo al fantasma? Mi hermano entonces le pregunto al guardian, ¿quiere usted decirme que hasta ahora anda por alli el fantasma? Si Sr., le dijo el hombre, por eso esta casa esta vacia desde hace mucho tiempo, quien la compra, se va bien rápido de ella. Pobre nuestra vieja casa, era tan linda, y a pesar del fantasma, nosotros fuimos felices en ella, Ahora que estoy vieja, pienso que a lo mejor era el alma de alguien que vivió en esta casa mucho antes que nosotros, y a lo mejor se murió y no se dió cuenta que estaba muerto y siguió viviendo en la casa como si estuviera vivo. Luego cuando llegabamos nosotros, nos tomaba el pelo haciendonos bromas pesadas. Vaya uno a saber, quizas cuando me muera sabré la verdad del famoso fantasma.
Nuestra casa de Miraflores fué la “abuela” de nuestras casas, todos amabamos esa casa vieja, llena de recuerdos, alli vivimos nuestra juventud, luego se casó mi hermana, se fué a Cuba y luego, al salir de Cuba, mi hermana, su esposo y Elito, el hijo mayor, vinieron a vivir con nosotros, allá nacieron tres de mis otros sobrinos, fuimos felices en esa casa. Yo, ya vivia en Caracas, cuando mi mamá leyó en el diario que un cientifico norteamericano habia dicho que se venia un terrible terremoto en Lima, y como nuestra casa vieja habia sido fabricada con adobes, mi mamá la vendió muerta de miedo. Me acuerdo que yo llame a mi madre desde Caracas y le supliqué que no venda nuestra casa. Mientras tanto, mi hermana y su esposo, habian comprador una casa en una nueva urbanización que se llama “Los Alamos” , mis sobrinos le lloraron a mi mami que no venda nuestra casa vieja “me escribieron a Caracas, diciendome “la abuela quiere vender su casa, es como si estuvieramos vendiendo a nuestra abuelita”. Y vendieron nuestra casa, la cual terminó siendo partida en dos y cuando fuí a Lima la he visto y se me paralizó mi corazón de pena de ver nuestra casa querida, toda desfigurada, con una escalera subiendo desde donde era la puerta principal hasta el segundo piso.
Mi primer departamento mio propio, lo encontré en la Urbanización Santa Fé, en Caracas, era una gran habitación con un baño, la pareja que habia vivido en el, antes que yo, le hizo una separación de ladrillos para formar la cocina, esa misma pared separaba lo que era un sitio para poner la cama, y también le hicierom un closed grande. Tenia una tremenda ventana que daba a la calle. Al final de la calle habia un autocine y el Hospital de San Juan de Dios, asi que mi calle tenia bastante tráfico, sobretodo en la noche por el autocine. Debo agregar que tuve una suerte tremenda cuando lo alquile, porque estaba en el primer piso (que en realidad era el segundo porque, al primer piso, le decian Planta Baja), en el tercer piso estaba mi oficina. Que facilito era ir y venir de mi trabajo, el único problema era que, como nunca salia del edificio donde vivia, cuando salia los fines de semana a hacer mis compras ó visitar a alguna amiga, me daban unos dolores de cabeza que me tumbaban, tenia que acostarme con una toalla humeda amarrada en la cabeza y dormirme. Cuando me despertaba ya no me dolia nada, pero habia perdido por lo menos unas 5 horas. Adorne mi primera “casita” al estilo hippie (que era la moda en ese tiempo), me tejí un colgajo de un montón de colores, me compre una mesita y 4 sillas de mimbre y le hice un tapete a mi mesa, con los mismos colores del colgajo.
En uno de mis viajes a Buenos Aires, cuando volaba, me habia comprador una afiche que decia “Coma Caca” escrito con las mismas letras de Coca Cola en un fondo rojo. Le compre un marco y lo colgue a la entrada. Era un tema de conversación y de risa.
Cuando empecé a pensar en adoptarme un bebe, mi amiga María, me consiguió un departamento junto a ella en Colinas de Bello Monte, tenia dos dormitorios y un baño, más una habitación para empleada y un fregadero donde puse una lavadora. Allí le hice su cuartito a mi hija, le puse una cunita con su tul amarillo, y su escaparate, que era mitad cajones y mitad roperito que me regalaron mi jefe y su esposa, y que habia sido de su hijo que ya tenia 5 años. Cuando vino la trabajadora social a revizar mi departamento, se sorprendió de ver que el cuarto de mi futura hija/hijo ya estaba listo. Como en ese entonces, no sabia si iba a adoptar, un niño ó una niña, la frazadita que le tejí, era blanca con rayas color rosado y turquesa, me quedo tan linda. Alli vivi hasta que mi hija tenia 5 añitos, cuando la dueña del edificio, que vivia en España, me pidió que lo desocupe porque ella pensaba regresar Venezuela.
La empresa donde trabajaba, me prestó parte de mis prestaciones para poder dar la cuota inicial de un departmento en Las Lomas del Club Hipico, era un complejo habitacional de 6 torres de 12 pisos cada una, en el medio del complejo, habia un supermercado, una panadería , y una lavandería. El apartamento que compré estaba en el 6to piso. El balcón estaba enrejado, y tenia maceteros con yerbas para la cocina. Y cambié las yerbas por flores de colores, el balcón terminó siendo “el reino” de mi gatita que se pasaba el día mirando para afuera. Mi apartamento estaba alfombrado, asi que lo primero que hice, antes de mudarme definitivamente, fué cambiar la alfombra por una porcelana española super facil de limpiar, sólo le pasaba un trapo con agua jabonosa y quedaba super brillante. Lo que más me gustaba de mi nuevo departmento es que era bien silencioso, habiamos miles de personas viviendo en el complejo, y no se escuchaba ninguna bulla, creo que esto se debía a que probablemente eran las paredes, que eran a prueba de terremotos, cuando quise colgar mis cuadros, no entraba ningún clavo. Tuve que pegarlos con un tirro de doble pega. Alli vivimos mi hija por dos años, para ese entonces, nos salió la visa para venirnos a California. Me dió pena vender mi departamento, Mariú, yo y nuestra gatita fuimos felices en el. Vendí mi departamento en una semana, estaba tan bonitoque la primera persona que lo vió, me lo compro.
Cuando llegamos a California, nos quedamos en la casa de mi hermana Mali como un mes, hasta que conseguí un trabajo y luego nos mudamos a un departamento de una habitación que era bien chistoso porque se entraba por la sala, el comedor , la cocina y un closet, luego habia una escaleray el segundo piso sólo tenia una baño y una habitacion grande con su closet. Tenia un tremendo parqueo en el sótano. Un día mi hija que tenia 7 años me dijo, “Mami, en este edificio hay un monton de gente blanca, y tambien hay gente negra, nosotras, somos las únicas marroncitas”. Me hizo reir lo que me dijo, pero luego pensandolo bien, me dió pena, por primera vez, mi hija se estaba dando cuenta de las razas, es decir que estaba pensando a lo gringo, que lo primero que se fijan acá es en la raza de la persona, mientras en Perú y Venezuela, la gente es peruana o venezolana, en USA la gente es “African American”, “Latin American, la única gente que es “americana” simplemente, es la gente blanca, ellos no tienen su color, ó su raiz étnica pegada a su nacionalidad. Como será de seria esta forma de separar a la gente por su color, que cuando me retire de mi trabajo y me aburria en casa, me meti a trabajar en un colegio, cuidando a los chicos para que se porten bien en los almuerzos y los recreos. Un día viene llorando una gringuita y acusó que sus amigas, que le habian dicho “whitie” (blanquita) y ella lo habia tomado como un insulto porque ella era blanca. Asi que le dí un Kleenex” y le dije, ¿es que acaso no eres blanca? Es igual que me dijeran que yo soy mujer y yo me enoje por eso. Anda, vé y diles que eres blanca y que estas orgullosa de serlo al igual que ellas estan orgullosas de ser quienes son.
No duramos mucho en ese departamento, cuando vinieron mis hermanas Elsa y Cecilia, nuestra madre nos hizo un préstamo para la cuota inicial de una casita cercana a la casa de mis hermanos y la compramos, era una casita bien comoda, tenia jardin adelante y jardin atrás. Desgraciadamente, nadie nos dijo cuando la compramos, que cerca a ella habia una escuela de secundaria que cuando los muchachos salian, para cortar camino a sus casas, se saltaban una pared y caían frente a nuestra casa, dejando en el camino, un montón de basura, más el bullicio que hacian, asi que decidimos buscarnos otra casa. Esta vez decidimos comprar en un condominio para evitarnos el cuidado del jardin y de paso, tambien buscabamos la seguridad de estar protegidas por una comunidad . Asi que nos mudamos a este condominio. Con la buena suerte que pudimos vender nuestra casa por un mejor precio del que la compramos, asi que le pagamos a nuestra madre su préstamo y encima nos quedó para dar la cuota inicial de la nueva casa en el condominio. Las casas en California suben y suben, quizas porque todo el mundo quiere vivir acá. Quizas también, porque vienen los chinos a comprar casas y las pagan en efectivo, asi que las casas siguen subiendo de precio por la demanda. En nuestro condominio, han comprado muchas famiias coreanas. Son buena gente y mi nieto tiene muchos amigos coreanos, siempre se va con ellos a comer “barbecue” coreano. Sólo tengo una queja de ellos, nunca asisten a las reuniones de la Junta del condominio ó a las Asambleas, nunca leen las minutas, por ejemplo, suben la cuota del condominio y ellos ni se enteran y siguen pagando el antiguo precio por meses.
Ya les conté de todas las casas donde he vivido. Espero no tener otra nueva casa, ya estoy con una pata saliendo del mundo, y odio las mudanzas. Asi que si Dios quiere, de esta casa me sacarán con los piess para adelante.
Sin embargo, a medida que pasaron los años, los viejos se mudaron a otros lados, vendieron sus casas y vinieron familias jovenes con hijos pequeños que, poco a poco, llenaron el condominio de risas y gritos. Nos tomo como 20 años para dejar de ser “las nuevas” en el condominio. Poco a poco, los antiguos dueños, probablemente, vieron que mi hermana y yo eramos serias y decentes y que nuestras hijas (que admito eran bullangueras, eran tambien buenas chicas). Asi que aparentemente, fuimos, finalmente, admitidas en la comunidad.
Les cuento todo esto, porque hoy me puse a pensar en las casas que he vivido desde que nací, que son un montón, me acuerdo desde que tenia 5 años, viviamos en Jesús María, en una casa nuevecita, alli nació mi hermana Elsa, era una casa bien bonita con un patio de locetas rojas y dos escaleras, una dentro de la casa y la otra escalera subia del patio al segundo piso que también era de locetas rojas que mi mami adornó con macetas de geranios rojos, no lo sabia entonces, pero ahora sé que sé parecia a una escalera de una casa española.
La segunda casa que me acuerdo, era nuestra casa embrujada de Los Platanos, (Chosica) a 39 kilometros de Lima, de verdad penaban en esa casa. Buenos sustos nos hemos llevado en ella. Mi mami llamó el padre de la iglesia y éste nos dijo que quizas era un alma que no habia recibido sepultura cristiana, y le construyeron la casa encima. Esa casa era enorme, todos los domingos venian nuestros familiares, mi padre que era un artista cocinando, nos preparaba unos banquetes. Al fantasma, creo que le gustaba la gente, porque nunca se manifestó mientras nuestra familia venia los domingos. Luego nos fuimos al internado en Texas, y cuando regresamos, mi mamá (cansada del fantasma) habia vendido la casa y comprado otra en Miraflores.
Fijense como es la vida, mi hermano que vivia en San Francisco, un día metió a su esposa é hijos (3, dos chicas y un chico) en un avión y se los llevó al Perú para que conozcan el pais donde el nació. En ese viaje, los llevo hasta Chosica para enseñarles la casa donce crecimos. Cuando llegaron, me contó mi hermano, que la casa estaba igualita como la dejamos, pero al parecer estaba vacia. Toco y toco el timbre hasta que salió el guardian, mi hermano le dijo que habia traido a su familia para que conozcan la casa donde el habia crecido, y el guardian, lo primero que le pregunto es ¿y no le tenian miedo al fantasma? Mi hermano entonces le pregunto al guardian, ¿quiere usted decirme que hasta ahora anda por alli el fantasma? Si Sr., le dijo el hombre, por eso esta casa esta vacia desde hace mucho tiempo, quien la compra, se va bien rápido de ella. Pobre nuestra vieja casa, era tan linda, y a pesar del fantasma, nosotros fuimos felices en ella, Ahora que estoy vieja, pienso que a lo mejor era el alma de alguien que vivió en esta casa mucho antes que nosotros, y a lo mejor se murió y no se dió cuenta que estaba muerto y siguió viviendo en la casa como si estuviera vivo. Luego cuando llegabamos nosotros, nos tomaba el pelo haciendonos bromas pesadas. Vaya uno a saber, quizas cuando me muera sabré la verdad del famoso fantasma.
Nuestra casa de Miraflores fué la “abuela” de nuestras casas, todos amabamos esa casa vieja, llena de recuerdos, alli vivimos nuestra juventud, luego se casó mi hermana, se fué a Cuba y luego, al salir de Cuba, mi hermana, su esposo y Elito, el hijo mayor, vinieron a vivir con nosotros, allá nacieron tres de mis otros sobrinos, fuimos felices en esa casa. Yo, ya vivia en Caracas, cuando mi mamá leyó en el diario que un cientifico norteamericano habia dicho que se venia un terrible terremoto en Lima, y como nuestra casa vieja habia sido fabricada con adobes, mi mamá la vendió muerta de miedo. Me acuerdo que yo llame a mi madre desde Caracas y le supliqué que no venda nuestra casa. Mientras tanto, mi hermana y su esposo, habian comprador una casa en una nueva urbanización que se llama “Los Alamos” , mis sobrinos le lloraron a mi mami que no venda nuestra casa vieja “me escribieron a Caracas, diciendome “la abuela quiere vender su casa, es como si estuvieramos vendiendo a nuestra abuelita”. Y vendieron nuestra casa, la cual terminó siendo partida en dos y cuando fuí a Lima la he visto y se me paralizó mi corazón de pena de ver nuestra casa querida, toda desfigurada, con una escalera subiendo desde donde era la puerta principal hasta el segundo piso.
Mi primer departamento mio propio, lo encontré en la Urbanización Santa Fé, en Caracas, era una gran habitación con un baño, la pareja que habia vivido en el, antes que yo, le hizo una separación de ladrillos para formar la cocina, esa misma pared separaba lo que era un sitio para poner la cama, y también le hicierom un closed grande. Tenia una tremenda ventana que daba a la calle. Al final de la calle habia un autocine y el Hospital de San Juan de Dios, asi que mi calle tenia bastante tráfico, sobretodo en la noche por el autocine. Debo agregar que tuve una suerte tremenda cuando lo alquile, porque estaba en el primer piso (que en realidad era el segundo porque, al primer piso, le decian Planta Baja), en el tercer piso estaba mi oficina. Que facilito era ir y venir de mi trabajo, el único problema era que, como nunca salia del edificio donde vivia, cuando salia los fines de semana a hacer mis compras ó visitar a alguna amiga, me daban unos dolores de cabeza que me tumbaban, tenia que acostarme con una toalla humeda amarrada en la cabeza y dormirme. Cuando me despertaba ya no me dolia nada, pero habia perdido por lo menos unas 5 horas. Adorne mi primera “casita” al estilo hippie (que era la moda en ese tiempo), me tejí un colgajo de un montón de colores, me compre una mesita y 4 sillas de mimbre y le hice un tapete a mi mesa, con los mismos colores del colgajo.
En uno de mis viajes a Buenos Aires, cuando volaba, me habia comprador una afiche que decia “Coma Caca” escrito con las mismas letras de Coca Cola en un fondo rojo. Le compre un marco y lo colgue a la entrada. Era un tema de conversación y de risa.
Cuando empecé a pensar en adoptarme un bebe, mi amiga María, me consiguió un departamento junto a ella en Colinas de Bello Monte, tenia dos dormitorios y un baño, más una habitación para empleada y un fregadero donde puse una lavadora. Allí le hice su cuartito a mi hija, le puse una cunita con su tul amarillo, y su escaparate, que era mitad cajones y mitad roperito que me regalaron mi jefe y su esposa, y que habia sido de su hijo que ya tenia 5 años. Cuando vino la trabajadora social a revizar mi departamento, se sorprendió de ver que el cuarto de mi futura hija/hijo ya estaba listo. Como en ese entonces, no sabia si iba a adoptar, un niño ó una niña, la frazadita que le tejí, era blanca con rayas color rosado y turquesa, me quedo tan linda. Alli vivi hasta que mi hija tenia 5 añitos, cuando la dueña del edificio, que vivia en España, me pidió que lo desocupe porque ella pensaba regresar Venezuela.
La empresa donde trabajaba, me prestó parte de mis prestaciones para poder dar la cuota inicial de un departmento en Las Lomas del Club Hipico, era un complejo habitacional de 6 torres de 12 pisos cada una, en el medio del complejo, habia un supermercado, una panadería , y una lavandería. El apartamento que compré estaba en el 6to piso. El balcón estaba enrejado, y tenia maceteros con yerbas para la cocina. Y cambié las yerbas por flores de colores, el balcón terminó siendo “el reino” de mi gatita que se pasaba el día mirando para afuera. Mi apartamento estaba alfombrado, asi que lo primero que hice, antes de mudarme definitivamente, fué cambiar la alfombra por una porcelana española super facil de limpiar, sólo le pasaba un trapo con agua jabonosa y quedaba super brillante. Lo que más me gustaba de mi nuevo departmento es que era bien silencioso, habiamos miles de personas viviendo en el complejo, y no se escuchaba ninguna bulla, creo que esto se debía a que probablemente eran las paredes, que eran a prueba de terremotos, cuando quise colgar mis cuadros, no entraba ningún clavo. Tuve que pegarlos con un tirro de doble pega. Alli vivimos mi hija por dos años, para ese entonces, nos salió la visa para venirnos a California. Me dió pena vender mi departamento, Mariú, yo y nuestra gatita fuimos felices en el. Vendí mi departamento en una semana, estaba tan bonitoque la primera persona que lo vió, me lo compro.
Cuando llegamos a California, nos quedamos en la casa de mi hermana Mali como un mes, hasta que conseguí un trabajo y luego nos mudamos a un departamento de una habitación que era bien chistoso porque se entraba por la sala, el comedor , la cocina y un closet, luego habia una escaleray el segundo piso sólo tenia una baño y una habitacion grande con su closet. Tenia un tremendo parqueo en el sótano. Un día mi hija que tenia 7 años me dijo, “Mami, en este edificio hay un monton de gente blanca, y tambien hay gente negra, nosotras, somos las únicas marroncitas”. Me hizo reir lo que me dijo, pero luego pensandolo bien, me dió pena, por primera vez, mi hija se estaba dando cuenta de las razas, es decir que estaba pensando a lo gringo, que lo primero que se fijan acá es en la raza de la persona, mientras en Perú y Venezuela, la gente es peruana o venezolana, en USA la gente es “African American”, “Latin American, la única gente que es “americana” simplemente, es la gente blanca, ellos no tienen su color, ó su raiz étnica pegada a su nacionalidad. Como será de seria esta forma de separar a la gente por su color, que cuando me retire de mi trabajo y me aburria en casa, me meti a trabajar en un colegio, cuidando a los chicos para que se porten bien en los almuerzos y los recreos. Un día viene llorando una gringuita y acusó que sus amigas, que le habian dicho “whitie” (blanquita) y ella lo habia tomado como un insulto porque ella era blanca. Asi que le dí un Kleenex” y le dije, ¿es que acaso no eres blanca? Es igual que me dijeran que yo soy mujer y yo me enoje por eso. Anda, vé y diles que eres blanca y que estas orgullosa de serlo al igual que ellas estan orgullosas de ser quienes son.
No duramos mucho en ese departamento, cuando vinieron mis hermanas Elsa y Cecilia, nuestra madre nos hizo un préstamo para la cuota inicial de una casita cercana a la casa de mis hermanos y la compramos, era una casita bien comoda, tenia jardin adelante y jardin atrás. Desgraciadamente, nadie nos dijo cuando la compramos, que cerca a ella habia una escuela de secundaria que cuando los muchachos salian, para cortar camino a sus casas, se saltaban una pared y caían frente a nuestra casa, dejando en el camino, un montón de basura, más el bullicio que hacian, asi que decidimos buscarnos otra casa. Esta vez decidimos comprar en un condominio para evitarnos el cuidado del jardin y de paso, tambien buscabamos la seguridad de estar protegidas por una comunidad . Asi que nos mudamos a este condominio. Con la buena suerte que pudimos vender nuestra casa por un mejor precio del que la compramos, asi que le pagamos a nuestra madre su préstamo y encima nos quedó para dar la cuota inicial de la nueva casa en el condominio. Las casas en California suben y suben, quizas porque todo el mundo quiere vivir acá. Quizas también, porque vienen los chinos a comprar casas y las pagan en efectivo, asi que las casas siguen subiendo de precio por la demanda. En nuestro condominio, han comprado muchas famiias coreanas. Son buena gente y mi nieto tiene muchos amigos coreanos, siempre se va con ellos a comer “barbecue” coreano. Sólo tengo una queja de ellos, nunca asisten a las reuniones de la Junta del condominio ó a las Asambleas, nunca leen las minutas, por ejemplo, suben la cuota del condominio y ellos ni se enteran y siguen pagando el antiguo precio por meses.
Ya les conté de todas las casas donde he vivido. Espero no tener otra nueva casa, ya estoy con una pata saliendo del mundo, y odio las mudanzas. Asi que si Dios quiere, de esta casa me sacarán con los piess para adelante.
martes, 20 de febrero de 2018
Anibal Nazoa
Ya les he contado que cuando vivia en Caracas, veia los viernes en la TV del gobierno a Don Arturo Uslar Pietri, gran escritor, ensayista, politico, uno de los hombres más inteligentes y cultos que ha tenido Venezuela. Su programa de charlas era tan interesanto que no me perdía ninguno de ellos, y aprendí tanto viéndolo y escuchandole hablar, con ese cantito tan caraqueño que tenian los caballeros de la Caracas vieja, y que en la actualidad desgraciadamente se está perdiendo.
También veía el programa semanal que se llamaba “Las cosas más sencillas” de Anibal Nazoa, periodista, escritor, que también era un estudiante de la forma que eran sus compatriotas, nos contaba de personajes criollos como el chofer, el medico, el cobrador, el presidente, el vampiro y muchos más. No se burlaba de nadie, sus charlas eran amenas y las hacia siempre con sensibilidad y humor. Creo que entre libro y libro que escribía, se paseaba por los barrios de Caracas estudiando a la personas comunes y corrientes. Se sabia un montón de palabras de la “jerga” que escuchaba ( que al principio yo no sabia que querian decir, pero poco a poco, empecé a entender).
Me acuerdo que cuando recién llegue a Caracas, habia un cómico en la TV que se llamaba “Joselo”, se suponía que era super chistoso, pero yo, al principio, no le entendia nada. Sin embargo, poco a poco se me fué agudizando el oido y luego me reia a carcajadas con el. Ese hablar del pueblo, lo entendia el Sr. Nazoa, y lo explicaba delicadamente con un humor tan especial.
Cuando vivia en Caracas, antes de venirme a California, el Sr. Nazoa sacó un libro que se llama “Vida privada de las muñecas de trapo”, el libro fué tan popular que cuando fuí a comprarme uno, ya los habian vendido todos. Me quede con mis ganas de comprarme ese libro que, ya sabia que era tan especial porque el Sr. Nazoa era todo un poeta. Pero miren como son las cosas, un buen amigo mío, de Caracas, un día me lo envió por correo, con una nota que decia “yo se que tu querías este libro, te lo encontré en una libreria de libros usados”. No me pudo haber enviado algo más maravilloso que ese libro, que ahora es otro de mis tesoros. Debo contarles que entre cuento y cuento, el libro tiene ilustraciones de muñecas y muñecos de trapo, desde grandes a chiquitos, todos vestidos ,con trajes de colores brillantes, que como cuenta el autor, los hicieron exclusivamente para su libro las manos de artesanas venezolanas.
Como no sabría nunca explicarles el arte de Aquiles Nazoa, he decidido copiar acá, una de sus historias que aparecen en su libro, y aqui vá:
Unas muchachas y sus casas
Por la calle donde yo vivo hay una gran cantidad de muchachas de colores.
No sé como puede arreglarselas dicha calle para pintar todos los días semejante cantidad de muchachas. Imagínense ustedes los festejos organizados con motivo de la inauguración de un transatlántico, o que al correo aéreo se le fueran volando las cartas por el camino, o que de pronto a unos poetas se les ocurra saquear una floristería; algo asi son las muchachas de colores de la calle donde yo vivo.
Sus novios vienen los domingos para llevárselas a pasear en un carro de helados, o para ir a sentarse junto a ellas en algún parque, aprovechando de vez en cuando la ocasion para beberse las flores a pico de botella.
Las casas donde viven las muchachas en cuestión son igualmente bonitas que ellas. Y lo que su belleza tiene de triste es que no tienen para vestirse sino los colores que le sobran a ellas de sus vestidos. Y no hay cosa más lamentable que vestirse unos colores que le quedan grandes.
Yo de alguna manera soy el que vive en esas casas; soy el que flota atolondradamente al viento en sus cuerdas de pobres trapos puestos a secar; tal vez sea yo esa derrotada camisa que desde el alambre de tender a que está sujeta le pide clamorosamente auxilio al paisaje.
¡Casas pobremente vestidas de colchas de retazos! Es posible que algunas de ellas estén enamoradas de mi, porque de otra manera no se comprendería que en los días lluviosos se despojen de sus colores prestados, para llorar infinitamente al pie de mis ojos.
sábado, 27 de enero de 2018
El ministerio de la soledad
Ayer leí un artículo super interesante en el “Los Angeles Times”, se trata de que en Inglaterra han creado un nuevo ministerio, el “Ministerio de la Soledad”. Aparentemente hay 9 millones de personas de la tercera edad en ese país que sufren de una soledad crónica que afecta su salud y los hace sentirse aislados. Por esta razón, el gobierno inglés se ha visto forzado a crear éste Ministerio para arreglar esta situación.
Según la Primer Ministro de Inglaterra Theresa May “la vida moderna tiene la triste realidad de que exista un grupo de gente solitaria”. Por lo pronto, es un reto para la sociedad y, que según ella, “nos toca a todos nosotros tomar acción contra la soledad que acosa a éstos ancianos, a la gente que los cuida y a otras personas que han perdido a sus seres queridos, gente que no tienen con quien hablar ó intercambiar sus pensamientos y experiencias”. Esta campaña contra la soledad es la primera en el mundo en atacar este grave problema. Más de mitad de la población de Inglaterra es mayor de 75 años. Y más de medio millón de personas viven solas, y pasan semanas sin hablarle a nadie.
Este mismo problema también está pasando en los Estados Unidos. La oficina de Salud de los Retirados, encontró que el 28% de los norteamericanos retirados sufren de una soledad crónica. La soledad no solo afecta la vida emocional del individuo, sino que causa alta presión, problemas del corazón y hasta demencia. Según un estudio realizado por esa institución, la gente solitaria sufre de altos niveles de inflamación crónica, lo que los hace vulnerables a una serie de problemas de salud. Comparados con la gente que tiene una vida social activa, los solitarios son más propensos a declinar más rápidamente y más del 50% muere prematuramente.
No es sorprendente, entonces, saber que la soledad aumenta las depresiones, que hacen que las personas que las sufren, pierdan su interés de cuidar de su persona. Este ciclo vicioso convierte la soledad en la causa de todos los males.
El programa inglés, es ahora hacer que las personas de la tercera edad, visiten escuelas, casas de cuidado diario de infantes, y también grupos de familias jovenes, en los cuales podran invertir su tiempo entreteniendose con los los niños, contarles cuentos, ayudar a los padres jovenes, etc. involucrarse en la vida de estas familias y niños y encontrar una forma de sentirse parte de un grupo de personas que los aprecia y les brindad amistad.
Al leer ésto, me hizo pensar lo vulnerable que somos los seres humanos, nos necesitamos el uno y el otro para sobrevivir, aunque sea conversando un ratito, reirnos con alguien que nos entienda. Que powuito pedimos y que pquito recibimos, sobretodo cuando somos viejos.
Cuando yo llegue a Caracas, no lo sabia, pero me estaban esperando la soledad y su intima amiga la tristeza, pero esa es otra historia que se las conté en mis memorias bajo el nombre “Como termine viviendo en Caracas”.
martes, 23 de enero de 2018
Hoy me gradué de vieja
A pesar que ya tengo 78 años, no me he sentido vieja hasta hoy. Quizas sean los genes de mi madre, que en marzo cumple 103 años, pero me siento joven todavia, no tengo reuma, no tengo ningún problema de salud, camino bien y puedo correr. Me operaron las catarátas de los ojos, asi que, ahora, le veo hasta la ropa interior a una mosca. Tengo la cabeza llena de canas (no veo las horas de tener mi cabeza completamente blanca porque las abuelas deben de tener la cabeza blanca, pienso yo). Me estan saliendo manchas marrones en mis manos, tengo una en mi mano izquiera y 3 en la derecha. Igualmente, tengo una mancha marrón en la mejilla y otra arriba de una ceja. No me importa, puedo vivir con ellas. Además, es algo que se arregla con un poquito de maquillaje.
Como tiro para gordita, no tengo mayores arrugas en la cara, sin embargo, tengo el cuello un poquito arrugado (medallas a la sobreviviencia, digo yo). Si sigo así, tendré que comprarme chompas de cuello de tortuga para taparme el “cuellito de pavo”, como hacia Katherine Hepburn cuando empezó a ponerse vieja.
Veo mis fotografías de cuando era jovencita, de cuando volaba, y me parece que soy otra persona. En realidad, era otra persona, no tenia mucha experiencia de la vida, lo único que tenia eran mis ganas de ver el mundo, mis convicciones religiosas, el amor a mi familia y creo que eso es todo. Han pasado muchos años desde ese tiempo, las tempestades que nos dá la vida, no sólo me han movido, como una gitana, de un sitio a otro, mis de decepciones amorosas, me quisieron romper mi alegria de vivir pero no pudieron (no sabian que soy más terca que un burro) ¡jaja! Y asi he ido viviendo año tras año, poniéndome vieja sin sentirlo mucho, y gracias a Dios sin problemas de salud. Ya casi me habia olvidado que estaba envejeciendo, hasta esta mañana que me atoré tomando mi desayuno y tosí y (horror) me hice la pipi en el calzón. ¡Conchale, ahora si que me siento vieja!
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