miércoles, 14 de marzo de 2018

Todas las casas donde he vivido

Hace 31 años que compramos esta casa, que esta en un condominio, los habitantes de este condominio eran los dueños originales, que compraron estas casas en 1965, cuando estas casas se vendian por alrededor de $40,000.00 (que en ese entonces era fortuna). Como eran los dueños originales, por supuesto ya eran viejos. Cuando nos mudamos, los viejos nos miraban como diciendo “¿quienes son ustedes, que han venido a vivir a nuestro condominio?”. En el medio del condominio, los viejos tenian un “putting green” es decir un espacio bien grande con pasto, donde practicaban su juego de golf. Habian muy pocos niños, mi hija de 9 años era una de ellas, a veces se juntaba con las otras dos ó tres niñas que vivian acá, se iban al espacio con pasto y jugaban a las casitas, se llevaban sus muñecas y entonces una Sra. que vivia al frente del espacio verde, las botaba, muchas veces les decia malas palabras, y las chiquitas salian despaboridas, asustadas. Un día se llevaron a la Sra. a una casa de salud mental porque, probablemente, tenia demencia. Su casa la arreglaron y la vendieron a una familia japonesa, que posteriormente tuvo una bebita, que ahora es una joven muy linda y educada. Una vez la junta directiva nos citó a los padres de las 3 niñas porque alguno de los viejos (que debo decir ya estaban super viejos como para jugar golf), y nos pidieron que nuestras hijas no se acercaran al “putting green” porque ese era un espacio únicamente para ser usado por los “golfistas”. Entonces yo pregunté, ¿y donde van a ir nuestras hijas a jugar? Uno de los viejos dijo “que vayan al parque” (el parque queda a 2 cuadras de nuestra casa). Asi que tuvimos que pedirles a nuestras chiquitas que se quedaran en nuestra casa o en las casas de las otras dos, de manera de no molestar a los viejos.

Sin embargo, a medida que pasaron los años, los viejos se mudaron a otros lados, vendieron sus casas y vinieron familias jovenes con hijos pequeños que, poco a poco, llenaron el condominio de risas y gritos. Nos tomo como 20 años para dejar de ser “las nuevas” en el condominio. Poco a poco, los antiguos dueños, probablemente, vieron que mi hermana y yo eramos serias y decentes y que nuestras hijas (que admito eran bullangueras, eran tambien buenas chicas). Asi que aparentemente, fuimos, finalmente, admitidas en la comunidad.

Les cuento todo esto, porque hoy me puse a pensar en las casas que he vivido desde que nací, que son un montón, me acuerdo desde que tenia 5 años, viviamos en Jesús María, en una casa nuevecita, alli nació mi hermana Elsa, era una casa bien bonita con un patio de locetas rojas y dos escaleras, una dentro de la casa y la otra escalera subia del patio al segundo piso que también era de locetas rojas que mi mami adornó con macetas de geranios rojos, no lo sabia entonces, pero ahora sé que sé parecia a una escalera de una casa española.

La segunda casa que me acuerdo, era nuestra casa embrujada de Los Platanos, (Chosica) a 39 kilometros de Lima, de verdad penaban en esa casa. Buenos sustos nos hemos llevado en ella. Mi mami llamó el padre de la iglesia y éste nos dijo que quizas era un alma que no habia recibido sepultura cristiana, y le construyeron la casa encima. Esa casa era enorme, todos los domingos venian nuestros familiares, mi padre que era un artista cocinando, nos preparaba unos banquetes. Al fantasma, creo que le gustaba la gente, porque nunca se manifestó mientras nuestra familia venia los domingos. Luego nos fuimos al internado en Texas, y cuando regresamos, mi mamá (cansada del fantasma) habia vendido la casa y comprado otra en Miraflores.

Fijense como es la vida, mi hermano que vivia en San Francisco, un día metió a su esposa é hijos (3, dos chicas y un chico) en un avión y se los llevó al Perú para que conozcan el pais donde el nació. En ese viaje, los llevo hasta Chosica para enseñarles la casa donce crecimos. Cuando llegaron, me contó mi hermano, que la casa estaba igualita como la dejamos, pero al parecer estaba vacia. Toco y toco el timbre hasta que salió el guardian, mi hermano le dijo que habia traido a su familia para que conozcan la casa donde el habia crecido, y el guardian, lo primero que le pregunto es ¿y no le tenian miedo al fantasma? Mi hermano entonces le pregunto al guardian, ¿quiere usted decirme que hasta ahora anda por alli el fantasma? Si Sr., le dijo el hombre, por eso esta casa esta vacia desde hace mucho tiempo, quien la compra, se va bien rápido de ella. Pobre nuestra vieja casa, era tan linda, y a pesar del fantasma, nosotros fuimos felices en ella, Ahora que estoy vieja, pienso que a lo mejor era el alma de alguien que vivió en esta casa mucho antes que nosotros, y a lo mejor se murió y no se dió cuenta que estaba muerto y siguió viviendo en la casa como si estuviera vivo. Luego cuando llegabamos nosotros, nos tomaba el pelo haciendonos bromas pesadas. Vaya uno a saber, quizas cuando me muera sabré la verdad del famoso fantasma.

Nuestra casa de Miraflores fué la “abuela” de nuestras casas, todos amabamos esa casa vieja, llena de recuerdos, alli vivimos nuestra juventud, luego se casó mi hermana, se fué a Cuba y luego, al salir de Cuba, mi hermana, su esposo y Elito, el hijo mayor, vinieron a vivir con nosotros, allá nacieron tres de mis otros sobrinos, fuimos felices en esa casa. Yo, ya vivia en Caracas, cuando mi mamá leyó en el diario que un cientifico norteamericano habia dicho que se venia un terrible terremoto en Lima, y como nuestra casa vieja habia sido fabricada con adobes, mi mamá la vendió muerta de miedo. Me acuerdo que yo llame a mi madre desde Caracas y le supliqué que no venda nuestra casa. Mientras tanto, mi hermana y su esposo, habian comprador una casa en una nueva urbanización que se llama “Los Alamos” , mis sobrinos le lloraron a mi mami que no venda nuestra casa vieja “me escribieron a Caracas, diciendome “la abuela quiere vender su casa, es como si estuvieramos vendiendo a nuestra abuelita”. Y vendieron nuestra casa, la cual terminó siendo partida en dos y cuando fuí a Lima la he visto y se me paralizó mi corazón de pena de ver nuestra casa querida, toda desfigurada, con una escalera subiendo desde donde era la puerta principal hasta el segundo piso.

Mi primer departamento mio propio, lo encontré en la Urbanización Santa Fé, en Caracas, era una gran habitación con un baño, la pareja que habia vivido en el, antes que yo, le hizo una separación de ladrillos para formar la cocina, esa misma pared separaba lo que era un sitio para poner la cama, y también le hicierom un closed grande. Tenia una tremenda ventana que daba a la calle. Al final de la calle habia un autocine y el Hospital de San Juan de Dios, asi que mi calle tenia bastante tráfico, sobretodo en la noche por el autocine. Debo agregar que tuve una suerte tremenda cuando lo alquile, porque estaba en el primer piso (que en realidad era el segundo porque, al primer piso, le decian Planta Baja), en el tercer piso estaba mi oficina. Que facilito era ir y venir de mi trabajo, el único problema era que, como nunca salia del edificio donde vivia, cuando salia los fines de semana a hacer mis compras ó visitar a alguna amiga, me daban unos dolores de cabeza que me tumbaban, tenia que acostarme con una toalla humeda amarrada en la cabeza y dormirme. Cuando me despertaba ya no me dolia nada, pero habia perdido por lo menos unas 5 horas. Adorne mi primera “casita” al estilo hippie (que era la moda en ese tiempo), me tejí un colgajo de un montón de colores, me compre una mesita y 4 sillas de mimbre y le hice un tapete a mi mesa, con los mismos colores del colgajo.

En uno de mis viajes a Buenos Aires, cuando volaba, me habia comprador una afiche que decia “Coma Caca” escrito con las mismas letras de Coca Cola en un fondo rojo. Le compre un marco y lo colgue a la entrada. Era un tema de conversación y de risa.

Cuando empecé a pensar en adoptarme un bebe, mi amiga María, me consiguió un departamento junto a ella en Colinas de Bello Monte, tenia dos dormitorios y un baño, más una habitación para empleada y un fregadero donde puse una lavadora. Allí le hice su cuartito a mi hija, le puse una cunita con su tul amarillo, y su escaparate, que era mitad cajones y mitad roperito que me regalaron mi jefe y su esposa, y que habia sido de su hijo que ya tenia 5 años. Cuando vino la trabajadora social a revizar mi departamento, se sorprendió de ver que el cuarto de mi futura hija/hijo ya estaba listo. Como en ese entonces, no sabia si iba a adoptar, un niño ó una niña, la frazadita que le tejí, era blanca con rayas color rosado y turquesa, me quedo tan linda. Alli vivi hasta que mi hija tenia 5 añitos, cuando la dueña del edificio, que vivia en España, me pidió que lo desocupe porque ella pensaba regresar Venezuela.

La empresa donde trabajaba, me prestó parte de mis prestaciones para poder dar la cuota inicial de un departmento en Las Lomas del Club Hipico, era un complejo habitacional de 6 torres de 12 pisos cada una, en el medio del complejo, habia un supermercado, una panadería , y una lavandería. El apartamento que compré estaba en el 6to piso. El balcón estaba enrejado, y tenia maceteros con yerbas para la cocina. Y cambié las yerbas por flores de colores, el balcón terminó siendo “el reino” de mi gatita que se pasaba el día mirando para afuera. Mi apartamento estaba alfombrado, asi que lo primero que hice, antes de mudarme definitivamente, fué cambiar la alfombra por una porcelana española super facil de limpiar, sólo le pasaba un trapo con agua jabonosa y quedaba super brillante. Lo que más me gustaba de mi nuevo departmento es que era bien silencioso, habiamos miles de personas viviendo en el complejo, y no se escuchaba ninguna bulla, creo que esto se debía a que probablemente eran las paredes, que eran a prueba de terremotos, cuando quise colgar mis cuadros, no entraba ningún clavo. Tuve que pegarlos con un tirro de doble pega. Alli vivimos mi hija por dos años, para ese entonces, nos salió la visa para venirnos a California. Me dió pena vender mi departamento, Mariú, yo y nuestra gatita fuimos felices en el. Vendí mi departamento en una semana, estaba tan bonitoque la primera persona que lo vió, me lo compro.

Cuando llegamos a California, nos quedamos en la casa de mi hermana Mali como un mes, hasta que conseguí un trabajo y luego nos mudamos a un departamento de una habitación que era bien chistoso porque se entraba por la sala, el comedor , la cocina y un closet, luego habia una escaleray el segundo piso sólo tenia una baño y una habitacion grande con su closet. Tenia un tremendo parqueo en el sótano. Un día mi hija que tenia 7 años me dijo, “Mami, en este edificio hay un monton de gente blanca, y tambien hay gente negra, nosotras, somos las únicas marroncitas”. Me hizo reir lo que me dijo, pero luego pensandolo bien, me dió pena, por primera vez, mi hija se estaba dando cuenta de las razas, es decir que estaba pensando a lo gringo, que lo primero que se fijan acá es en la raza de la persona, mientras en Perú y Venezuela, la gente es peruana o venezolana, en USA la gente es “African American”, “Latin American, la única gente que es “americana” simplemente, es la gente blanca, ellos no tienen su color, ó su raiz étnica pegada a su nacionalidad. Como será de seria esta forma de separar a la gente por su color, que cuando me retire de mi trabajo y me aburria en casa, me meti a trabajar en un colegio, cuidando a los chicos para que se porten bien en los almuerzos y los recreos. Un día viene llorando una gringuita y acusó que sus amigas, que le habian dicho “whitie” (blanquita) y ella lo habia tomado como un insulto porque ella era blanca. Asi que le dí un Kleenex” y le dije, ¿es que acaso no eres blanca? Es igual que me dijeran que yo soy mujer y yo me enoje por eso. Anda, vé y diles que eres blanca y que estas orgullosa de serlo al igual que ellas estan orgullosas de ser quienes son.

No duramos mucho en ese departamento, cuando vinieron mis hermanas Elsa y Cecilia, nuestra madre nos hizo un préstamo para la cuota inicial de una casita cercana a la casa de mis hermanos y la compramos, era una casita bien comoda, tenia jardin adelante y jardin atrás. Desgraciadamente, nadie nos dijo cuando la compramos, que cerca a ella habia una escuela de secundaria que cuando los muchachos salian, para cortar camino a sus casas, se saltaban una pared y caían frente a nuestra casa, dejando en el camino, un montón de basura, más el bullicio que hacian, asi que decidimos buscarnos otra casa. Esta vez decidimos comprar en un condominio para evitarnos el cuidado del jardin y de paso, tambien buscabamos la seguridad de estar protegidas por una comunidad . Asi que nos mudamos a este condominio. Con la buena suerte que pudimos vender nuestra casa por un mejor precio del que la compramos, asi que le pagamos a nuestra madre su préstamo y encima nos quedó para dar la cuota inicial de la nueva casa en el condominio. Las casas en California suben y suben, quizas porque todo el mundo quiere vivir acá. Quizas también, porque vienen los chinos a comprar casas y las pagan en efectivo, asi que las casas siguen subiendo de precio por la demanda. En nuestro condominio, han comprado muchas famiias coreanas. Son buena gente y mi nieto tiene muchos amigos coreanos, siempre se va con ellos a comer “barbecue” coreano. Sólo tengo una queja de ellos, nunca asisten a las reuniones de la Junta del condominio ó a las Asambleas, nunca leen las minutas, por ejemplo, suben la cuota del condominio y ellos ni se enteran y siguen pagando el antiguo precio por meses.

Ya les conté de todas las casas donde he vivido. Espero no tener otra nueva casa, ya estoy con una pata saliendo del mundo, y odio las mudanzas. Asi que si Dios quiere, de esta casa me sacarán con los piess para adelante.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario