Los senores Agreda, mis bisabuelos, tenian 4 hijos, el mayor Santiago, y tres hijas, María, Juana y Sabina. Sabina era la menor y aparentemente, por lo que he escuchado, era la mas bonita de las tres chicas.
La familia, era clase media, tirando para pobres, el único que acabó la media fué Santiago, las chicas sólo fueron a la escuela hasta el 6to grado, luego su mamá las preparo para su futuro de esposas, asi que las chicas aprendieron a coser, tejer, bordar, también aprendieron a cocinar y hacer tortas y dulces. Cuando llegaban a los 18 años, su mamá les hacia bordar sabanas y manteles, para su ajuar, yo no se si esa era la costumbre de todo el mundo, o si sólo era la costumbre de nuestra familia.
La primera que se casó fue María, sin embargo, cuando ella y su esposo buscaron casa, lo hicieron en el mismo barrio de sus padres, porque ella queria estar cerca de su familia. La segunda que se casó fue Juana, ella también escogio vivir cerca de sus padres. Finalmente Santiago se casó, el se quedo a vivir en la casa de sus padres debido a que ambos estaban ya viejos y necesitaban cuidado y Sabina, la mas chica, no hubiera podido hacerlo ella sola.
Sabina era una chica guapa, llena de vida y de entusiasmo, cuando sus hermanas empezaron a tener bebes, ella chocheaba con sus sobrinitos y jugaba incansablemente con ellos como si fuera otra niña més. Demás esta decir que desde que Sabina cumplio 18 años, empezo a bordarse sabanas y manteles, todo lo iba terminando de hacer y lo envolvia en papel de seda y lo metia en una maleta donde estaba coleccionando sus cosas del ajuar.
Paso el tiempo y mi bisabuelo murio, Sabina ya tenia casi 30 anos y, a pesar de que era guapa y jovial, no tenia ningñn pretendiente a su mano, por lo que he escuchado, Sabina queria casarse con un diplomatico que la llevara a conocer el mundo, asi que cualquier hijo de familia, con un trabajo decente pero de poca paga, no era candidato para ella.
Mi abuelo se caso y tuvo una 6 hijos, la más chiquita, fue mi mamá, quien tuvo la mala suerte de quedarse huerfanita de madre cuando sólo tenia 15 dias de nacida. Su tia María, que tenía una hijita recien nacida también, la tomó a su cuidado, desde ese dia la tia María, se convirtio en la “mamita” de mi madre, sin embargo, mi mamá se acuerda con mucho cariño de su abuelita que vivio hasta ser bien viejecita y que también la cuidaba y la llenaba de cariño y sobretodo la defendia.
Santiago no tuvo mucha suerte, no sólo habia perdido a su esposa, sus hijos también se fueron muriendo uno a uno, a uno lo mato un tranvia, los otros murieron de diferentes enfermedades, la única que quedo viva, fue mi mamá. Para colmo de males el marido de la tia Juana, también se murio dejandola con dos hijos chiquitos, una nina Enriqueta, y un nino Querubín (ya se lo que estan pensando, ¿quien le pone ese nombre a un inocente nino?). Al parecer en esa epoca era costumbre de que el hermano hombre se haga cargo de las hermanas, si se quedaban solteras (como la tia Sabina) o viudas (como la tia Juana), mi pobre abuelo se vio abrumado con tanta gente que mantener y cuidar. Según he sabido, llego a tener hasta 3 trabajos para mantener a toda la tribu a su cargo.
Cuando la abuelita de mi mamá murio, Santiago, ya estaba en visperas de volver a casarse. Allí empezo el problema, la tia Juana que se sentia dueña de la casa le empezó a hacer la guerra a mi abuelo y a la nueva esposa, esto causo un tremendo problema porque mi abuelito mantenia a todo el mundo en esa casa. María intervino en favor de Juana y se peleó con su hermano, y le devolvio a mi mami que ya tendria como 4 años. Juana trataba mal no sólo a su nueva cuñada sino también a mi mami que, la única culpa que tenia, era ser hija de mi abuelo. Mi pobre mami recuerda que hubo una epoca que ella iba y venia de su casa a la casa de su “mamita” como una “nina pelota”. Otra cosa que también le hicieron a mi mami, era que la hija de la tia Juana, mi tia Enriqueta, era la niña de la casa, y a mi mami la trataban como la cenicienta, todo lo bueno era para Enriqueta y para mi mami nada. Cuando mi madre me contaba todo lo que le hacian, le pregunte, porque mi abuelito permitia eso? Y mi mami dijo, “mi pobre padre vivia angustiado y cansado todo el tiempo, y cuando estas cosas sucedian, el siempre estaba trabajando”.
Mi mami contó que mi abuelita Saturnina sacaba la cara por ella cuando la tia Juana la castigaba, pero la Tia Juana era poderosa, nadie podia con ella.
La tia Juana cosía para la calle para tener plata para costear las clases que mi tia Enriqueta tomaba, piano, inglés, y hasta pintura, mi pobrecita mami nunca tuvo ninguna clase especial, sólo iba al colegio fiscal cerca de su casa y nada más. Contaba mi mamá que, cuando ella le pregunto a la Tia Juana, “y yo porque no puedo tomar clases de piano?”. La Tia Juana le decia “mi hija toma todas esas clases porque se va a casar con un hombre muy importante que se la va llevar a vivir a California, en cambio tu te vas a casar con “cualquier pobre diablo”. Como es la vida, mi tia Enriqueta se casó, con un muchacho pobre, sencillo y trabajador. Y que ironía, si la tia Juana hubiera sabido que mi padre no fué “cualquier pobre diablo”, y que, aparte de ser, el padre más amoroso del mundo, fué un hombre de negocios, que le dió a su familia, todas las comodidades del mundo, y que mi madre vive hace más de 30 años en California, (ja ja) le hubiera dado una pataleta.
Mientras tanto, Sabina vivia en un mundo de sueños de grandeza, ya era cuarentona, y nada de casarse, los pretendientes a su mano ya se habian cansado de pretender y se habian casado con otras. Pero no casarse no era impedimento para que ella no siguiera preparando su ajuar, la primera maleta que tenia ya estaba llena y, con el tiempo, tuvo que comprarse otra maleta, y asi se fue llenando de maletas a traves de los años.
Mi abuelito tuvo 5 hijos más con su segunda esposa, 4 chicos y una chica, la chica era mi querida tia Teresita, la que me enseño a tejer cuando yo era chiquita. Mi abuelita Saturnina era bien linda, yo me acuerdo de ella, cuando ibamos a visitarla a ella y al abuelito, nos hacia unas sopitas riquisimas, nos engreia y nos llenaba de cariño. Mi abuelito no era tan expresivo, pero se que nos queria también. Creo que la vida no fue tan buena con el. Toda su vida trabajo y trabajo para mantener a todo ese familión que, seguramente, nisiquiera se lo agradecieron.
Como ya les conté más adelante, mi tia Enriqueta se casó y tuvo dos hijos, la pobre tuvo la mala suerte de quedarse viuda joven, mi mamá se la trajo a nuestra casa en Chosita y vivieron con nosotros un buen tiempo, nuestros primitos eran lindos, mi tia los llamaba “Pacho grande” y Pacho chico”, mi mamá y mi tia, se querian como hermanas a pesar que la tia Juana las puso muchas veces la una contra la otra
Cuando mi abuelo, mi abuelita Saturnina y la tia Juana se fueron murieron, el tio Querubin, se quedo viviendo en la vieja casa de la familia por un tiempo, con su esposa e hijos. Y claro como “el hombre de la casa” siguio cuidando de la tia Sabina, que nunca se casó.
Un dia decidieron mudarse lejos del centro de Lima, y a la tia Sabina que, ya era una viejecita, le dio el “chucaque”, “si nos vamos a mudar,¿donde voy a poner mi ajuar?" pregunto. Para ese entonces el ajuar ocupaba todo un cuarto, solo que ahora el ajuar se habia convertido en un “cachivachero”. Cuando no encontraban las botellas de leche vacias, estaban en el cuarto del ajuar de la tia Sabina, y asi, desaparecian, el periodico de hoy, la ollas de la cocina, el jabón de lavar ropa, todo terminaba en el cuarto del ajuar.
La tia Sabina accedio a mudarse, cuando el tio le prometió una habitación especial para su ajuar en la nueva casa. La tia Sabina murio pocos años después. Entonces, el tio Querubin abrió el cuarto del ajuar, para ver que habia tenido la tia Sabina guardado. Encontrarón periodicos y revistas viejas, un montón de chucherias, botellas vacias, trapos viejos etc. También encontraron varias maletas llenas de sábanas, manteles, y toallas, todas finamente bordadas. Algunas estaban todas apolilladas, como los sueños de la tia Sabina.
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