domingo, 12 de abril de 2015

La colcha y las compras

XIII La colcha y las compras

Cuando yo tenia 7 anos, mi tia Teresita, me enseno a tejer a palitos y a crochet, yo era la unica chiquita en mi clase de primero de primaria, que le hacia chompitas a palitos y colchitas a crochet a sus munequitas. En esa epoca donde todavia las ninas jugaban con munequitas, cuando nuestras amiguitas (que vivian frente a nuestra casa) venian a jugar con mi hermana Mali y yo, mi mama nos hacia tecito que servia en mis tacitas de juguete y nos preparaba galletitas de soda con mantequilla y mermelada de fres (hasta hora como las galletas de soda de esa manera). Nos vestiamos "como viejas" (asi llamabamos a la gente grande) y mi mami nos prestaba zapatos, sombreros y guantes y hasta una vez nos presto sus zorros plateados, nosotras aprovechabamos de estos tecitos para "bautizar" a nuestras munequitas, yo era la madrina preferida, porque como las munequitas de mis amigas eran mis ahijadas, yo les tejia ropita a ellas tambien.

Siguiendo con la historia del tejido, muchos anos despues, quise emular a mi tia Teresita tratando de ensenarles a mi hermanita y a mi sobrinita a tejer. Les compre una madeja de lana a cada una y un crochet y empezamoas las lecciones, ambas querian hacerles a sus munequitas una colchita, cuando me traian sus tejido para ver si lo habian hecho bien, si yo encontraba un punto mal tejido les hacia desatar lo que habian tejido hasta llegar al punto malo y volverlo a hacer, aveces tenian que regresar varias lineas y les daba la pataleta y lloraban y me decian malvada. Nunca terminaron sus colchitas y me resigne a ser, junto con mi hermana Mali, las ultimas tejedoras de la familia.

Ustedes se preguntaran que tiene esto que ver con la historia de Apsa que les voy a contar. Ya veran...

Cuando entre a volar a medida que hacia amigas, estas me llevaban a los sitios que generalmente hacian sus compras, por ejemplo en Miami, aprendi a ir a las tiendas donde ellas compraban cosmeticos, shampoos, cremas, etc. tambien donde ellas compraban ropa. En Buenos Aires tambien aprendi donde estaban las librerias donde ellas compraban sus libros, y donde ellas compraban chompas, o articulos de cuero.

En Mexico aprendi a ir al Mercado de la Lagunilla donde mis companeras compraban las famosas “chamarras” (casacas) solo Dios sabe cuantas chamarras les pase a mis companeras. En La Lagunilla, ellas compraban zapatos y carteras para vender. Pero para su uso personal compraban unos zapatos y unas carteras de una zapateria italiana (que ya no me acuerdo como se llamaba y cuyos zapatos eran lindos y super comodos). Yo por mi parte en La Lagunilla compraba blondas tejidas a mano a crochet, me hice de una coleccion de la cual todavia tengo algunas tiras de blondas. Tambien me compre unas colchas de chenil bien bonitas.

Por cierto, en Mexico yo tenia dos amigos, chicos jovenes, los cuales cuando yo llegaba en un fin de samana, me venian a recoger al hotel y nos ibamos los 3 a misa, me acuerdo una vez, despues de tomar desayuno en un Sandborns, les dije que necesitaba ir al Mercado de la Lagunilla a comprar unas cosas (y mas blondas) Ellos se quedaron sorprendidos porque nunca habian ido a La Lagunilla, eras como si yo les hubiera dicho que queria ir a la China, nosotros vamos contigo, me dijeron y ahi nos fuimos, compre lo que tenia que comprar y ellos seguian de compras, asi que me toco a mi esperarlos. Cuando terminaron, se habian comprador camisas y un monton de cosas que ya ni me acuerdo. Estaban contentisimos porque todo les habia salido tan barato. La extranjera ensenandoles a los nativos…

(Una cosa que hasta ahora me causa risa es acordarme que eramos tan engreidas de volar por alla y por aca, que muchas veces en encontre pensando “tengo que ir a Miami, no tengo shampoo, tampoco tengo medias nylon”, o, “ya no tengo que leer, tengo que ir a Buenos Aires, a comprarme libros).

En los Angeles no habian tiendas de descuentos cerca del hotel, saliamos al mall y comprabamos lo que necesitabamos. Un dia en el mall de Santa Monica vi unos paquetes de lanas que venian en varios colores, el paquete que mas me gusto era uno que tenia lana amarilla, y 3 colores anaranjados desde naranja claro, mediano y oscuro. Me compre mi paquete y un crochet y me fui a mi hotel a empezar mi tejido, Hacia anos que no tejia, casi me habia olvidado cuanto me gustaba tejer. Desde ese dia mi tejido iba conmigo a donde yo iba, tejia si me quedaba sola en el hotel, tejia mientras conversaba con mis amigas en el cuarto. y mi colcha estaba cada dia mas grande. Mis companeras me tomaban el pelo de que en la aduana de Lima me la iban a quitar cada vez que regresara de un vuelo, nunca paso, porque yo siempre le ponia mis madejas de lana encima de mi ropa con mi crochet. Por cierto, mis amigas que sabian que yo estaba tejiendo mi colcha, siempre me preguntaban como estaba la colcha (como si fuera una persona)

Llego el momento en que el tejido estaba tan grande que ya casi no cabia en la maleta, tuve que decidir si llevaba mi ropa o mi colcha, La colcha se quedo en Lima. Un dia extendi mi colcha en sobre mi cama, y estaba perfecta. Le corte unos flecos de la lana que me sobraba y la termine. Han pasado miles de anos desde que termine mi colcha y hasta ahora la tengo.

Cuando ibamos a Espana no creo que nadie comprara nada para negocio. Yo compre mi traje de novia y muchas cosas para mi ajuar, pero esa es otra historia aparte, asi que no viene al caso.

Madrid, para nosotras, se convirtio en nuestro otro lugar de comprar libros, al igual que en Buenos Aires, tenia buenas librerias y la gran ventaja de tener los ultimos libros de nuestros escritores favoritos. Yo por mi parte, no se que hubiera era hecho sin mis libros en ese calor del verano madrileno que tuvimos que pasar. Asi que para no morirnos achicharradas, mis companeras y yo, dormiamos hasta tarde, tomabamos desayuno en la cama, y leiamos todo el dia en el cuarto con aire acondicionado. Ya en la nochecita nos vestiamos y nos ibamos a cenar a algun lado, o a ver algun especctaculo en un teatro.

El padre de mi parroquia un dia super caluroso nos dijo en misa “verdad que hace un calor horrible?” piensenlo bien, como sera el calor del inferno”. Sin ofender a Espana, pienso que nuestro verano peruano nunca nos preparo para algo tan caluroso como el verano espanol. Que es infernal. Aunque dicen que el calor de Abu Dhabi es el mas caluroso del mundo. Pobre gente. Por cierto, el calor espanol era para nosotras doblemente imposible. Primeramente nos asabamos como pollos al espiedo cuando saliamos, y segunda la causa de nuestra molestia era que (al menos en los anos 70, nadie usaba desodorante en Madrid). Un dia lei en un tren, que tomabamos para irnos desde nuestro hotel a las Galerias Preciado o El Corte Ingles, un aviso que decia "Evite el molestoso bano semanal, use el desodorante (aqui el nombre).

Cuando llegaba nuestro avion al aeropuerto de Barajas, bajan los pasajeros, bajaba la tripulacion y subian unas senoritas, todas vestiditas con sus guardapolvos blancos y limpiaban el avion. Eran sumamente eficientes, como unas hormiguitas dejaban ese avion limpiecito, en perfecto estado de orden. Cuando ellas bajaban esperabamos un poquito para subir porque, aunque dejaban el avion en perfecto estado de limpieza, el olor de sobaco que dejaban ellas, era terrible. Asi que cuando subiamos, corriamos a los estantes de cocina y sacabamos los desodorantes en "spray" y rociabamos todo el avion.

Una noche en nuestra habitacion del hotel estabamos todas en pijama conversando y alguien hablo de la guerra de Vietnam que en ese entonces era la guerra del dia. Como yo era mas tonta que ahora, se me ocurrio decir que yo tenia el arma ideal para acabar esa guerra "que los gringos se lleven unos 5,000 espanoles a Vietnam y los suelten con los brazos arriba, el olor de sus axilas mataria al enemigo en un segundo". Todas nos reimos. Sin embargo esa noche, con la luz apagada y mi cabeza en la almohada, me arrepenti del chiste que habia hecho, la guerra es muy terrible para haber hecho un chiste sobre ella. Pense que terrible debe ser para las madres norteamericanas sacrificar, en cada generacion, miles de sus hijos al maldito dios de la guerra.

Perdon, me sali del tema que les estaba contando. Empiezo otra vez.

En Inglaterra tampoco comprabamos nada, excepto chocolates Cadbury. Sin embargo una vez nos fuimos a una tienda enorme y super elegante, creo que se llamaba Harrods, alli sali comprandome un conjunto de pantalon y blusa de seda cruda, que creo que ha sido la ropa mas cara que he comprado en mi vida, hasta ahora (aun cuando ya no existe el conjunto) me arrepiento de haber pagado tanto.

Al terminar, les contare como terminaron los zorros plateados de mi mama. Una noche mis padres fueron a una fiesta y mi mama lucio sus zorros plateados, llegaron tarde a la casa y al parecer mi mama se quito los zorros y los puso en el sofa. Al otro dia encontramos que la sala estaba llena de pelos (de los zorros) parece ser que nuestros dos perros (pastor aleman)) se metieron a la sala y al ver a los zorros los "atacaron" y los dejaron pedacitos, pura pelusa. Asi murieron los pobres zorros por segunda vez.)


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